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Voluntariado
Ser
voluntario en la prevención del suicidio no es
tarea fácil para ningún ser humano, ni
siquiera para un experimentado voluntario, ya que se
le debe hacer frente al dolor, remando mar adentro,
donde no siempre las aguas están calmas.
Pero aún sabiendo esto, y pese a todo, la figura
del voluntario en la prevención se mantiene intacta,
con un claro objetivo y un único propósito:
revalorizar la vida de todos aquellos que deseen no
seguir viviendo.
FORMANDO PARTE
Para
convertirse en un voluntario en la Prevención
del Suicidio, necesitará de ciertos atributos
tales como:
-TOTAL
ENTREGA
-GENUINA DISPONIBILIDAD
-AMOR POR LA VIDA
-RESPETO AL SER HUMANO
-Y LA CERTEZA DE QUE PODRÁ ACEPTAR LO QUE EL
OTRO DECIDA, INCLUSO LA DETERMINACIÓN DE ACABAR
CON SU VIDA.
REQUISITOS
Todo
aspirante a voluntario deberá ser mayor de 22
años y cumplir con un curso de capacitación
para desarrollar dicha tarea. Curso que cuenta con 7
sesiones explicativas y 7 talleres vivenciales. Una
vez finalizada la primer etapa de preparación,
comienza la etapa del padrinazgo, tiempo en el que es
evaluado profundamente, no solo por su padrino, sino
por él mismo.
De superar airoso esa segunda etapa, se le ofrece la
responsabilidad de una guardia independiente, donde
el tomarla implica la aceptación total del reglamento
interno de la Institución, en el cual se compromete
a pensar primero en el bienestar del atendido, brindando
su tiempo, su capacidad, su instrucción y su
amor y comprensión por los que sufren Ad Honorem.
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